1 de octubre

Sí, hoy es 1 de octubre. Una fecha que siempre ha sido para mí simplemente un día más, pero que desde hace ya dos años es una fecha muy marcada en mi calendario.

Y es que ese día del 2015 cambió mi vida para siempre.

La cambió porque por muy acompañado que esté, siempre me siento un poco solo. O porque aunque cada vez que me monto por la tarde en mi coche sigo teniendo el impulso de hacer esa llamada que ya no sonaría en ninguna parte. O porque, simplemente, cuando quiero verte ya no estás.

No sé, es una sensación rara, casi contradictoria, porque en verdad siento que nunca me has dejado, que cuidas de mí en cada momento. Pero es que ese sentimiento de no poder darte un beso, un abrazo o de escuchar tus “ten cuidadito” me han dejado un vacío que jamás nada ni nadie podrá llenar.

Han pasado ya dos años; 730 días en los que te recuerdo a cada instante, 17.520 horas de echarte de menos… y sigo sin acostumbrarme.

Me queda toda una vida por delante para hacerlo, pero es que no me quiero acostumbrar a estar sin ti, porque cada vez que te recuerdo irremediablemente aparece en mí una sonrisa de orgullo por ser tu hijo.

Siempre te voy a pedir esta última cosa: a tu manera, como puedas, nunca me dejes solo, porque sin tu fuerza no soy nadie.

Te quiero mamá.

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Adiós querido Hospi

malenaHay despedidas que duelen un poco… hay otras que duelen hasta el extremo. Pero a veces es hora de pasar página y dejar hueco a gente nueva con nuevas ilusiones.

Hace ya casi tres años que dos amigos llegaron a ti casi de casualidad. Los dos tenían mucho tiempo libre y aun más ganas de hacer cosas, por lo que vieron en ti la oportunidad de llenar en parte sus vidas algo vacías por la falta de trabajo.

Pero has hecho más que eso. Me has enseñado a valorar la salud, a dedicar mi tiempo en cosas que realmente merecen la pena y a entender lo importante que es sonreír en esta vida.

Nunca olvidaré la primera vez que te visitamos ni a aquella niña caminando con dificultad arrastrando un gotero. Pero daba igual cómo se sentía ella, durante aquellos segundos tenía la sonrisa más sincera que había visto jamás mientras decía: “Mira Papá, el Ciber está abierto”.

Te reconozco querido Hospi, que al salir de allí ese día lloré. Lloré mucho. Pero también te reconozco, amigo, que aquellas lágrimas me hicieron ser consciente de la labor tan importante que nos tocaba desempeñar.

Y es que dicen que ser voluntario es trabajar sin que te paguen. Pero la gente está muy equivocada. Trabajar sin que te paguen es lo que hacía en la empresa en la que hice prácticas durante mi primer máster. Una empresa que en su lema tenía no se qué de unas ardillas. Allí eché infinitas horas y cuando tocaba contratarme y, por tanto, pagarme, me dieron una patada y metieron a otros tontos como yo sin cobrar.

En tu Ciberaula sí me han pagado. Lo que pasa es que allí cobramos a base de sonrisas, de partidas a la Play, de dibujitos dedicados y de abrazos de agradecimiento. Quizás haya gente que siga pensando que eso no es cobrar, pero créeme, en estos tres años he sido el hombre más rico del mundo.

Además, allí entré con un amigo, Turu. Se puede decir que un hermano. Pero es que he salido con toda una familia. Gamito, Jesús, Patri y Marian, sabéis que sois muy especiales para mí.

Querido Hospi, no te preocupes, te dejo en buenas manos. Eso sí, por favor te pido que sigas haciendo igual de bien lo que mejor sabes: curar a esos niños y niñas que lo están pasando mal.

Hasta siempre #MartesDeHospital.

@JcVirin

2016

Tío, ya te vas. En verdad parece mentira porque has pasado rapidísimo por nuestras vidas. Pero así está montado y nos tenemos que ir despidiendo porque el que viene detrás tuya no espera.

¿Que qué me has parecido? Bueno, supongo que como todos los que son como tú. Has tenido momentos buenos y momentos malos, aunque por suerte los primeros ganan.

Lo mejor, lo que sin duda nunca olvidaré, fue aquél momento en el que junto con (casi) todas las personas que quiero, la mujer más maravillosa del mundo me dijo entre lágrimas de emoción “Sí, quiero”.

Lo peor… ¿Sabes qué? Lo peor, o más bien, todas las cosas negativas que has tenido prefiero que te las quedes. Te las puedes llevar hoy a medianoche. Porque de lo malo prefiero quedarme solo con su parte positiva, con las lecciones que te enseñan los baches. Y eso amigo 2016, lo tengo ya interiorizado y aprendido.

Poco más que pedirte. Solo que le digas a tu primo 2017 que traiga salud e ilusión, porque el esfuerzo, el baile, el amor y la amistad ya los ponemos nosotros.

¡Hasta siempre!

@JcVirin

Un año sin ti

lazoHoy hace justo un año. Un año en el que por muy bien que pueda ir todo, mi felicidad no puede ser completa porque no estás conmigo.

Y es que tu recuerdo siempre será imborrable.

Pero claro, ¿cómo iba a ser “borrable” ese recuerdo si el hombre que soy hoy es gracias a ti y a todo lo maravilloso que me enseñaste durante 28 años?

Cada día me paro a pensar en lo orgullosa que te sentirías de mí y en lo que presumirías de tu “chiquitito” delante de quien fuera. Porque eso me lo tienes que reconocer… te encantaba presumir de nosotros.

¿Pero sabes qué? Hay pocas cosas en este mundo que me pueden sacar una sonrisa tan sincera como la que tengo cada vez que te recuerdo feliz. Y hablar con orgullo de tus hijos es lo que creo te hacía más feliz.

Ha pasado el tiempo. Depende de para qué un año puede ser mucho o puede ser poco. Te puedo asegurar que para no verte es una eternidad.

Pero creo que necesitaré varias eternidades para que al montarme en el coche el cuerpo no me pida llamarte por teléfono y contarte cómo me ha ido el día y que te quedaras tranquila con que había comido bien.

Y es que es eso. Las cositas que a veces me hacían rabiar son sin duda las que más extraño de ti.

Este último año mi vida ha cambiado mucho, muchísimo, pero siento que no hace falta que te lo cuente, porque aunque te marcharas para siempre, creo que estás muy cerca.

Así que por favor, sigue cuidándome siempre como lo has hecho este último año. Así, al menos, me quedará el consuelo de sentirte cerquita.

Gracias por lo que fuiste. Gracias por lo que soy.

Te quiero.

@JcVirin

Mejor bailemos

– Lo mejor será que bailemos
– ¿Y que nos juzguen de locos, señor conejo?
¿Usted conoce cuerdos felices?
Tiene razón, bailemos.”

baileEsta pequeña genialidad de Lewis Carroll que aparece en ‘Alicia en el País de las Maravillas’ es capaz de representar mejor que nada, ni que nadie, su sentir.

Ese sentir que le hace añorar y odiar a partes iguales aquel día que volvió a coincidir con ella en un lugar cualquiera, y donde escucharon la melodía que les hizo bailar de nuevo.

Cualquiera que los conociera un poco, sabía que eran locos por empezar a danzar con aquella canción que, siempre que escuchaban, les hipnotizaba.La primera vez fue un desastre, y nada, absolutamente nada, hacía presagiar que esta ocasión fuera a ser mejor.

Pero por muy locos que estuvieran por intentarlo, el señor conejo tenía razón, y al menos mientras duraba la música, ellos eran felices bailando juntos. Al menos, él era feliz bailando con ella.

Pero aquella melodía, pasado su tiempo, acabó como se tienen que acabar todas las canciones, y por muy locos felices que fueran durante su transcurso, decidieron, uno más que el otro, volver nuevamente al mundo de los cuerdos.

No se sabe muy bien si este gran baile que es la vida provocará que vuelvan a coincidir alguna vez, y mucho menos si volverán a oír de nuevo su canción.

Lo que él sí que tiene absolutamente claro es, que si pudiera regresar atrás en el tiempo, volvería a bailar con ella exactamente igual a como lo hizo ese día. Por lo menos fue feliz bailando esa última canción, y podrán quitarle muchas cosas, casi todo, pero nunca podrán quitarle el bonito recuerdo que le produce aquel baile.

Aún así, como la vida continúa, ya no le importa si vuelve a sonar de nuevo su canción o no, porque aunque no vuelva a oírla, él seguirá bailando siempre que pueda. Como buen loco que es.

@JcVirin

La foto

fotografaCompartían todo. Hablaban todo. Lo tenían prácticamente todo.

Solo les faltaba la cosa más tonta, una simple fotografía.

No sabían muy bien si era la vergüenza, la dejadez, la mala memoria o el miedo de que una imagen de ellos durara para siempre. Justo al contrario de lo que, tristemente, intuían duraría uno en la vida del otro.

Lo cierto es que aquella foto no llegaba. Se resistió mucho, hasta que un día surgió el momento ideal.

Pararon, para que realizara tan importante labor, a la primera persona que pasaba por la calle con aparente buen pulso.

Ella, coqueta y presumida, escogió su lado bueno mientras se recolocaba su larga melena. Él, vergonzoso y torpón, no sabía ni dónde ponerse para no salir excesivamente mal.

– 1… 2… y… ¡Listo! Mirad si os gusta – dijo aquella amable desconocida.

La foto era maravillosa. Aparecían sonrientes. Felices. Cómplices.

Era, sin duda, el broche perfecto para una noche perfecta.

Pasada aquella velada, los temores que tenía aquél muchacho se hicieron realidad, y todo se truncó con el triste resultado de bifurcar sus caminos.

No fueron días fáciles para él. Quería creer que tampoco lo eran para ella.

Las pocas veces en las que él se ha atrevido a ver aquella imagen desde que todo se apagó, se ha formado en su corazón una extraña mezcla de pena y orgullo, imposible de describir.

Es innegable que observar esa foto despierta en él nostalgia hacia la dulce mirada y eterna sonrisa de su acompañante en tan importante retrato. Pero es curioso cómo una simple imagen es capaz de hacer que lo que más añore realmente sea escuchar su voz.

Al menos siempre le quedará aquella foto, que hará las veces de testigo, para recordarle que todo lo que un día vivieron no fue solo un bonito sueño.

@JcVirin

El máximo común divisor

clip1¿Te acuerdas cuando eras pequeña y tenías que calcular el máximo común divisor en el cole?

Sí, aquella operación tan repetitiva de “los comunes elevados al menor exponente“.

La verdad que desconozco si en aquella época te explicaron exactamente lo que era, pero por si acaso te lo recuerdo.

El máximo común divisor es el producto de los números primos que tienen en común ciertos valores numéricos una vez que éstos han sido descompuestos en factores primos.

Dicho de otro modo. Es el número más grande comprendido dentro de la naturaleza de esos valores y que es común a todos ellos.

¿Pues sabes qué? Yo en mi vida siempre me he sentido un poco máximo común divisor. Es cierto que hacía tiempo que había desterrado esa idea, pero esta mañana me he dado cuenta de que solo era un puto espejismo. Nadie cambia ¿verdad? No iba a ser yo la excepción.

Siempre me he sentido así porque cuando me encuentro problemas en la vida, generalmente relacionados con personas a las que considero o consideré amigos, y descompongo esos problemas para ver qué ha ocurrido, siempre hay un factor común: YO.

Y es que en la vida, como en las mates, puede haber casualidades. Mismos resultados con operaciones diferentes. Pero cuando observas que las casualidades se repiten mucho… muchísimo… pasan a ser una correlación.

Y sí amiga, resulta que siempre soy una de las dos variables de esa correlación tan próxima a 1.

Da igual cuánto me esmere en hacer las cosas bien, porque la experiencia me dice que siempre van a salir rematadamente mal.

Pero ya te digo que conozco el por qué.

Al igual que el máximo común divisor pertenece a la naturaleza de los números, yo pertenezco a la naturaleza de mis problemas.

Y eso, por desgracia, es sinónimo de que más pronto que tarde, si alguien me importa, la acabaré perdiendo.

@JcVirin

Eres mala

espejo2A veces, muchas veces, me planteo que esto de la vida está mal montado. Hay mucho sufrimiento, personas que lo pasan mal, personas que enferman o personas que no llegan a fin de mes.

Reconocido este hecho, nos quedan tres opciones como ser humano: ayudar en la medida de tus posibilidades a paliar esta situación, no hacer nada (que me parece muy respetable) y, la opción que nunca entenderé, dedicarte a joder un poquito más el entorno en el que vives.

Y es que sí, aunque parezca mentira, hay gente que le gusta crispar el ambiente y hacer comentarios fuera de lugar con el fin de reventar familias o grupos de amigos o todo aquel conjunto humano que esos seres consideran felices.

Hace mucho que me estoy viendo venir a alguien con esa actitud, y esa persona se acaba de quitar la careta. Pero no os preocupéis, porque por desgracia o por suerte, en la vida me he cruzado con mucha gente así. Y algunas de esas personas extremadamente próximas. Por lo que sabré campear la situación.

Así que voy avisando a esta “compañera” que con nosotros ha pinchado en hueso.

Eso sí, me reafirmo en lo primero que dije: esto está mal montado.

No entiendo que las circunstancias me hagan ver tan poquito a gente a la que adoro y que normalmente tengo lejos, y que a esta persona tenga la obligación de verla tan a menudo.

Si eres la protagonista de este post y lo lees, quédate con este mensaje: eres mala.

@JcVirin

Orgulloso de tus triunfos

La vida la componen infinidad de momentos y experiencias. Aunque los buenos recuerdos son aquella privilegiada selección que no quieres olvidar jamás.

Y ayer me dieron una gran noticia. Una noticia que inmediatamente archivé en mi álbum de buenos recuerdos. Seguramente la mejor noticia que me podían dar a día de hoy y estoy tremendamente orgulloso de la persona que me la dio, mi amigo Turu.

Hace ya diez años que nos conocemos. Diez años en los que hemos sido uña y carne. Diez años en los que por mucho que hayan intentado separarnos y putearnos, seguimos siendo los grandes amigos que siempre hemos sido y que seguro seremos.

Tío, tus triunfos son los míos. Tus triunfos son los nuestros, los de la gente que te queremos. Y este triunfo común, quien más se lo merece eres tú.

Llevas mucho luchando por esta oportunidad que ahora se te brinda y sé que no la vas a desperdiciar, porque lo único que tienes que hacer es ser tu mismo y trabajar mucho por hacer de la mejor forma posible esa profesión que tanto amas y disfrutas.

Amigo Albertito, hermano, muchísima suerte en el camino que vas a comenzar.

Sé feliz.DSC01019

@JcVirin

Dos segundos

pareja distancia¿Cuánto duran dos segundos? A veces nada, otras veces todo.

Dos segundos fueron los que tardé en reunir la valentía para decirte hola. Tú necesitaste solo uno para sonreírme y devolverme ese saludo.

Dos segundo es lo que tardé en pronunciar con voz entrecortada “¿Te apetece que nos veamos un día?”. No sé ni cómo, pero accediste encantada.

Dos segundos fueron los que me faltaron para besarte aquella noche. Creo que hubiéramos construido algo maravilloso juntos.

Dos segundos tardé en reaccionar el día que te vi cogida de la mano de otro. Tardé mucho menos en ser consciente de que estabas realmente feliz.

Dos segundos es lo que hubiera deseado llorar aquella larga noche.

Dos segundos es lo que me prometí tardaría en olvidarte. Pero me mentí. En olvidarte tardé justo el mismo tiempo que quise compartir contigo, toda una vida.

@JcVirin